La entrada de hoy es un 2x1, además mix de costura y ganchillo.
Por una parte os enseño unos prácticos discos desmaquillantes y por otra parte, una cómoda cestita que podéis hacer para guardarlos y que queden cuquis en la encimera del baño.
Las mentes "dispersas", como la mía, tendemos a tener intereses igualmente dispersos. A mi me interesan cosas tan variopintas como las manualidades, la ciencia, la música, la decoración, los libros, la moda o las cosas de mis hijos. Así que este blog será una mezcla de todo eso... Y quizá un poquito más.
La entrada de hoy es un 2x1, además mix de costura y ganchillo.
Por una parte os enseño unos prácticos discos desmaquillantes y por otra parte, una cómoda cestita que podéis hacer para guardarlos y que queden cuquis en la encimera del baño.
Una manualidad muy primaveral y que podéis hacer con niños, es decorar unas casitas para pájaros. Ayer estuve decorando estas dos con mi pequeño (pintamos una cada uno), y han quedado así de bonitas.
Una de las actividades que más me relaja, aparte del ganchillo, es el punto de cruz. Y una de mis diseñadoras favoritas es Durene Jones.
Ya sabéis de mi obsesión con los mandalas de ganchillo ¡Y más cuando van de 3 en 3!

Se llama seis grados de separación a la idea que intenta probar que cualquier persona puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces).
Sigo con mi serie de mandalas de ganchillo para mostraros el Eureka mandala. Me encanta la forma de estrella que tiene y con estos colores tan invernales, parece un copo de nieve. Lo ideal para esta época del año.
Hacer mandalas de ganchillo es una actividad muy relajante, desde elegir los colores hasta ver como van creciendo bajo la aguja.
El mandala Doris me gusta especialmente, parece una flor. Y puede servir para decorar cualquier rincón.
Ya se que aun hace calor, pero rebuscando el otro día en el armario de las telas me reencontré con esta maravillosa de astronautas que tenía abandonada y tuve la necesidad de utilizarla inmediatamente. El resultado es este cuello con forro polar para mi hijo pequeño.
Mi tela no es elástica, por lo que he tenido que hacer el cuello abierto y cerrarlo con unos snaps (el color lo ha elegido el interesado). Para saber cuanta tela necesitáis:
Medís el contorno de la cabeza del destinatario por su parte más ancha (mas o menos a la altura de las cejas) y añadís 10 cm. Eso sería el largo de la tela. En mi caso serían 62 cm.
Para el ancho, yo he puesto 30 cm (después de coser se queda en 28), al ser para un niño. Para un adulto, podéis añadir 3-4 cm más.
Primero coséis derecho con derecho ambas telas, dejando una abertura para poder darle la vuelta. Cortáis las esquinas y volteáis, y finalmente pasáis un pespunte todo alrededor. Yo he hecho una costura simple porque la tela ya es bastante vistosa, pero podéis hacer una costura decorativa.
Finalmente colocáis los snaps a unos 3 cm del borde de la tela. Como veis en la foto he puesto tres, así se puede desabrochar solo uno si necesita ir más abrigado.
No os lo puedo enseñar relleno de niño porque hace calor y no colabora para las fotos, aunque dice que le encanta. Espero que en enero se muestre más participativo.
He de reconocer que este bonito mandala al principio se me atascó un poco. El patrón es precioso, pero elegí una combinación de colores poco acertada y no me gustaba el resultado. Tuve que deshacer varias veces hasta que encontré los colores adecuados. Como decía mi abuela, que fue la que me enseñó a ganchillar "Hacer y deshacer, todo es hacer".
Me encantan los colores cítricos, me dan sensación de energía y frescor. Así que cuando tropecé con el Citrus mandala de Virklust, no tuve más remedio que hacer no uno, sino dos (el patrón lo encontraréis pinchando en el enlace).