No se si me gusta más la Holly Golightly fría, superficial y tensa de la novela de Capote, o la Holly alegre, disparatada, de la película. Lo que está claro es que convertir una novela dura y realista en una comedia romántica, a los puristas les puede parecer una aberración, pero el tiempo ha demostrado que fue todo un acierto. Porque cuando nos hablan de este personaje, nos viene a la cabeza la imagen dulce y sofisticada de Audrey Hepburn. La Holly cinematográfica, al contrario que la literaria, no esconde su tristeza, no hace daño, y no huye del amor.
El gato, para mi, es un personaje tan importante (o más) como los otros. Es increíble que un personaje mudo llene tanto una escena. Así que no he podido resistirme a inmortalizarlo también.