Hay veces que en los colegios te piden manualidades
imposibles que no sabes cómo hacer ni cómo empezar. Esta vez el reto era “un
animal para el belén del cole, con un cartón del papel higiénico, pero que no
fuera una oveja porque las ovejas las van a hacer los de otro curso”. Bueeeno…
puedes hacer un camello, un perro, un ornitorrinco, un burro, un gato… Mi hijo
ha decidido hacer un perro (lo del ornitorrinco no le convencía mucho, a pesar
de la originalidad del tema).
En estas ocasiones, te encuentras dos vertientes: la familia
a la que se le dan fatal las manualidades y hacen lo que pueden (entre
protestas de por qué nos mandarán deberes a los padres), o bien la madre súper-apañada
que hace una manualidad preciosa, pero que se nota que ha hecho ella y no el
niño. El caso es que el tema acaba siendo una competición por ver quién puede más
y quien lo hace más bonito. Yo suelo optar por el camino intermedio: ayudo a mi
hijo, le doy ideas, pero dejo que la mayor parte del trabajo sea suya. Puede
que el resultado no sea tan perfecto ni tan bonito, pero al menos mi hijo tiene
la satisfacción de llevar algo hecho por él mismo.
Para la cabeza del perro utilizamos este patrón de origami
que encontré en
portal de manualidades. Como es tan sencillo, pudo hacerlo el
niño sin ayuda.
Para el cuerpo quiso que forrásemos el tubo con cartulina,
para que quedase del mismo color.
Luego añadimos unas patitas hechas con cartón ondulado que
tengo para manualidades. En esto le ayudé un poco, para hacer los agujeros
donde meter las patas. Le añadimos una cola enroscada y listo.
Para decorarlo un poco más, podéis pintar manchitas en el cuerpo del perro. Mi hijo no quiso, así que lo dejamos tal cual. Vale, no será el perro más bonito del mundo, pero si os veis
en la tesitura de que en el cole os pidan algo así, es muy fácil y lo pueden
hacer los niños prácticamente solos.